Música para la boda

¡Cómo me apetecía escribir esta entrada! Los que me conocen un poco saben que soy un melómano empedernido y que la música es mi segunda gran afición. No concibo mi día a día sin una buena ración de notas musicales. No importa mucho el género o el estilo, yo solo distingo entre dos tipos de música: buena y mala.

Una boda es un evento en el que la música va a jugar un papel un tanto secundario, pero también es importante mimar su selección. Hay momentos en los que se va a convertir en la protagonista (después de los novios, obviamente), como es la entrada a la ceremonia, la entrada al salón o el baile nupcial. También la salida de la ceremonia o la llegada al cóctel pueden ser “decorados” con buenas canciones.

Pero hay otros momentos en los que se puede buscar una buena canción. Por ejemplo, despertarse con buena música puede ser una manera inmejorable de arrancar el día de vuestra boda. Igualmente, los preparativos en casa se pueden complementar con vuestros temas favoritos. Para ambos casos, algo ligero, tranquilo y que ayude a calmar los lógicos nervios de esos momentos puede ser perfecto. Puede que una playlist de Spotify como Soft Piano o música para relajarse sea la mejor opción. Pero, ojo, que habrá quien quiera empezar el día con energía y se decante por algo más potente. ¡Todo es bienvenido! Al final la clave es encontrar un apoyo en la música.

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La entrada

La canción de entrada a la ceremonia suele ser una de las más importantes en una boda. En estos años hemos visto y oído de todo, pero todas con un mismo hilo conductor: la emoción. Emoción que debe estar en el trasfondo de la canción, no en el propio tema, sino en lo que transmite a la pareja. Sirve esa canción que sonó en vuestra primera cita, ese primer beso con esa melodía o ese festival de verano en el que tal pista estaba tan de moda. Suelen ser canciones suaves, tranquilas y emotivas. La entrada de la novia es uno de los momentos estrella de la ceremonia. Pensad bien y buscar “vuestra canción”. Es muy posible que ni recordéis en los días sucesivos en qué momento sonó, pero, sin duda, habrá contribuido a crear una atmósfera inolvidable.

Durante la ceremonia también se puede confeccionar una pequeña lista de canciones. Si el rito se celebra en Iglesia podremos contar con un grupo que interprete esta música en vivo, mientras que, si estamos en finca, además de la música en directo, podremos optar por reproducir las canciones en unos altavoces mientras hablan nuestros amigos y familiares o mientras nos damos el Sí, quiero. Música instrumental preferiblemente. Distraerá menos.

Carrusel de emociones

Llegará otro momento estrella: la salida de la ceremonia. La emoción y las lágrimas de alegría darán paso al júbilo y la fiesta. Es el momento para canciones mucho más movidas, dinámicas y cañeras. Esa canción que os hizo botar como locos en aquella fiesta puede ser perfecta.

Por nuestra experiencia, el momento coctel llega amenizado por la música que acuerdan normalmente los novios con el DJ. Aquí se opta por algo tranquilo y que sea un simple colchón, algo que cree una buena atmósfera sin llamar la atención. Si los novios quieren entrar al coctel con música, se suele optar, una vez más, por algo divertido y fiestero. Lo mismo sucede con la entrada al salón, en la que hemos llegado a ver cosas tan variadas como Barricada, canciones de charangas o el himno del Real Zaragoza. Todo vale si identifica a la pareja.

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Otro momento muy especial va a ser el de la entrega de regalos. Aquí es cuando más se personalizan las canciones y cuando los novios más se estrujan la cabeza para encontrar aquellas canciones que los unen a las personas agasajadas. Con padres, hermanos, abuelos y amigos siempre se encuentra un punto de unión. Cuando el regalo se entrega por partida doble y no hay una canción compartida se opta por pistas más genéricas. Un consejo: Son mis amigos de Amaral ya ha sonado en demasiadas bodas. 😉

La personalidad de la pareja

Llega uno de los puntos más temidos de la boda: el baile nupcial. Una vez más, la personalidad de la pareja manda. Hay quien prefiere el clásico vals, quien opta por canciones románticas y quien nos sorprende con coreografías brutales. Aquí también hemos oído de todo, aunque suele predominar la canción pausada y romántica. Este momento puede ser uno de los que más nervios genere a la pareja, así que muchas buscan que su duración sea lo más ajustada posible.

¡Y llega la fiesta! Otra vez, por norma general manda el DJ, aunque también nos hemos encontrado parejas que han vetado ciertos temas o han pedido cierto deje por algunos estilos, como el Rock o el Indy. Esto suele ser un poco más extraño de ver, ya que, a fin de cuentas, en una boda hay mucha gente con muchos gustos variados y edades variadas. No está de más pensar en todos y sumar por una fiesta dinámica. Aunque, insistimos, lo mejor suele ser dejar al DJ que, como profesional, haga su trabajo.

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Ante todo, emoción.

Hasta aquí el repaso por algunos de los momentos que van a necesitar una banda sonora. Nuestra experiencia nos dice que hay parejas que optan por canciones de moda, menos personalizadas, y otras que aportan un valor extra buscando aquellos temas que engarzan con su personalidad. Esto segundo requiere un pequeño esfuerzo, pero suele dar buenos resultados. En cualquier caso, recordad que ya solo preparando vuestras canciones favoritas estaréis empezando a vivir vuestra boda. ¿Os animáis a compartir en las redes sociales una playlist con vuestros temas favoritos sin desvelar los que vais a utilizar? ¡Etiquetadnos y estaremos encantados de imaginar vuestra boda a través de las notas musicales!

José Manuel

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